El contexto en 60 segundos

El 17 de diciembre de 2010, Mohamed Bouazizi, un vendedor ambulante de fruta de Sidi Buzid, en el interior de Túnez, se roció con combustible y se prendió fuego delante de un edificio oficial. Aquella mañana la policía municipal le había confiscado la mercancía, y él no había conseguido que nadie le atendiera para reclamar. Murió el 4 de enero de 2011.

Ese es el detonante, y conviene no confundirlo con la causa. Túnez llevaba años acumulando paro entre gente con título universitario, un interior abandonado frente a una costa que vivía del turismo, una policía omnipresente y la fortuna de la familia del presidente Zine el Abidine Ben Ali y de su esposa creciendo a la vista de todos. La protesta salió de Sidi Buzid, pasó por Kaserín y Tala, llegó a Sfax y a la capital, y el 14 de enero Ben Ali cogió un avión a Arabia Saudí después de veintitrés años en el poder.

Cómo hemos llegado hasta aquí

Ben Ali llegó a la presidencia el 7 de noviembre de 1987, cuando apartó del cargo al fundador del Túnez independiente, Habib Bourguiba, mediante un informe médico que lo declaraba incapaz. Durante los años noventa y dos mil vendió al exterior una imagen concreta: estabilidad, turismo, buenas cifras macroeconómicas, laicidad y control del islamismo. Dentro, el sistema funcionaba con un partido único de hecho, elecciones que el presidente ganaba con porcentajes cercanos al noventa por ciento o superiores, prensa vigilada e internet filtrado.

Debajo de las cifras había otra cosa. La economía crecía sobre todo en la franja costera, alrededor del turismo y de fábricas que trabajaban para Europa, mientras las provincias del centro y del oeste se quedaban con la agricultura, la minería y la emigración interna. Al mismo tiempo, el sistema educativo producía titulados para los que no había empleo. Un joven con diploma que vuelve a su pueblo a vender fruta en la calle no era una excepción: era una biografía frecuente, y eso es exactamente lo que hacía que la historia de Bouazizi se reconociera en todas partes.

El precedente está a dos años de distancia. En 2008, la cuenca minera de Gafsa vivió meses de huelgas y protestas por el reparto de los puestos de trabajo. Fueron aplastadas, apenas se informó de ellas y sus dirigentes acabaron en la cárcel. En 2010 varias cosas habían cambiado: había teléfonos con cámara, había Facebook, y había un canal de televisión por satélite emitiendo en árabe para toda la región lo que se grababa en las calles tunecinas.

Las cuatro semanas siguientes tuvieron una secuencia bastante clara. Primero, Sidi Buzid y las ciudades vecinas. Después, principios de enero, Kaserín y Tala, donde el uso de munición real por parte de la policía multiplicó la indignación y los funerales se convirtieron en manifestaciones. Luego se sumaron los colegios profesionales, abogados y maestros sobre todo, y secciones regionales de la UGTT, el sindicato único tunecino, que actuaron por su cuenta antes que su dirección nacional. El 13 de enero Ben Ali salió en televisión prometiendo no presentarse a la reelección en 2014. El 14 de enero, con una manifestación enorme delante del Ministerio del Interior en la avenida Habib Bourguiba de la capital, se marchó del país.

Cronología

  • 1987Ben Ali aparta a Habib Bourguiba de la presidencia y ocupa su lugar.
  • 2008Protestas de la cuenca minera de Gafsa, reprimidas y apenas difundidas.
  • 17 de diciembre de 2010Mohamed Bouazizi se quema a lo bonzo en Sidi Buzid; empiezan las protestas locales.
  • Finales de diciembre de 2010La protesta se extiende a otras ciudades del interior pese al silencio de los medios oficiales.
  • 4 de enero de 2011Muere Bouazizi; su funeral reúne a miles de personas.
  • 8 y 9 de enero de 2011Muertos por disparos de la policía en Kaserín y Tala.
  • 12 de enero de 2011Las protestas llegan a Sfax, la segunda ciudad del país, con apoyo sindical.
  • 14 de enero de 2011Manifestación masiva en la avenida Habib Bourguiba; Ben Ali abandona Túnez.
  • 23 de octubre de 2011Elecciones a la asamblea constituyente, ganadas por el partido islamista Ennahda.
  • 2013Dos asesinatos políticos abren una crisis que un cuarteto de organizaciones civiles ayuda a desbloquear.
  • Enero de 2014Se aprueba la nueva constitución.
  • 2015El Cuarteto del Diálogo Nacional recibe el Premio Nobel de la Paz.

Quién es quién

Zine el Abidine Ben Ali. Presidente de Túnez entre 1987 y 2011. Salió del país el 14 de enero de 2011 y murió en el exilio en Arabia Saudí.

Mohamed Bouazizi. El vendedor ambulante de Sidi Buzid cuya inmolación desencadenó las protestas. Ni era militante político ni pretendía iniciar nada.

UGTT. La Unión General Tunecina del Trabajo, el sindicato único del país. Su estructura llegaba a todas las provincias, y esa red, activada primero desde abajo, es una de las razones de que la protesta escalara tan rápido.

Ennahda. El principal partido islamista tunecino, prohibido y perseguido bajo Ben Ali, legalizado en 2011 y ganador de las elecciones constituyentes de ese año.

Cuarteto del Diálogo Nacional. El grupo de cuatro organizaciones tunecinas, entre ellas el sindicato y la patronal, que medió en la crisis de 2013. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 2015.

Lo que suele confundirse

La chispa y la causa. Bouazizi explica el día, no el año. Sin paro juvenil, desequilibrio territorial, abuso policial cotidiano y corrupción visible, el mismo gesto se habría quedado en un suceso local, como había pasado otras veces.

Revolución de Facebook. Las redes sirvieron para difundir vídeos y esquivar la censura, pero quien puso el país en huelga fueron estructuras muy antiguas: sindicatos, colegios de abogados, institutos y barrios. Las dos cosas hicieron falta.

Túnez y Egipto. Se cuentan juntas porque ocurrieron seguidas, pero en Egipto el ejército era un actor económico y político central y terminó gobernando, mientras que en Túnez se mantuvo apartado del poder. Ese detalle cambia el final de las dos historias.

Qué sigue en debate

Por qué Túnez se discute aparte tiene respuestas que casi todos aceptan: un país pequeño y sin grandes fracturas religiosas o étnicas internas, sin petróleo que repartir, con un ejército profesional y pequeño, con una sociedad civil organizada anterior a la revolución y con un sindicato capaz de hablar por todo el país. Fue el único caso del ciclo en el que se aprobó una constitución consensuada y el poder cambió de manos en las urnas varias veces.

Lo que ya no tiene acuerdo es el balance actual. Desde 2021, con la suspensión del parlamento, la concentración de poderes en la presidencia y una constitución nueva aprobada en 2022, una parte de los analistas y de la oposición tunecina habla de vuelta atrás. El Gobierno tunecino lo presenta como la corrección de un sistema bloqueado y corrupto. Y hay una tercera lectura, que insiste en que ninguna de las dos discute lo que motivó las protestas de 2010: el paro y el interior del país siguen más o menos donde estaban.

Fuentes

  • Informes de la comisión tunecina de investigación sobre los hechos de diciembre de 2010 y enero de 2011.
  • Informes de país de Human Rights Watch y Amnistía Internacional sobre Túnez.
  • Textos constitucionales tunecinos de 2014 y 2022 y resultados electorales oficiales.
  • Literatura académica sobre la transición tunecina publicada a partir de 2011.

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