El contexto en 60 segundos

En las imágenes de 2011 hay mujeres en todas partes. Estudiantes con pancartas en la plaza Tahrir de El Cairo, abogadas encabezando marchas en Túnez, miles de yemeníes en columnas separadas por la calle de Saná, maestras y médicas en la rotonda de la Perla de Manama, en Baréin, madres de presos en Bengasi. Organizaron, cocinaron, filmaron, curaron heridos, escribieron en blogs y fueron detenidas.

Lo que pasó después no se parece de un país a otro. En Túnez hubo leyes nuevas y reglas de paridad en las listas electorales. En Egipto, muchas de las manifestantes acabaron encarceladas o silenciadas por el mismo Estado que decía haberse renovado. En Libia, Siria y Yemen, la guerra se llevó por delante la discusión entera. Esa diferencia, y no la presencia en la plaza, es lo que explica el balance.

Cómo hemos llegado hasta aquí

Antes de 2011, casi todos estos países tenían ya algún tipo de política oficial sobre mujeres, gestionada desde arriba. Túnez había aprobado en 1956 un Código del Estatuto Personal que prohibía la poligamia y sacaba el divorcio de las manos del marido, y los gobiernos posteriores lo usaron como escaparate internacional. Egipto tuvo durante años una agenda de reformas familiares asociada a la esposa del presidente. A eso se le llama «feminismo de Estado»: derechos concedidos por un gobierno autoritario, sin organizaciones independientes detrás que puedan defenderlos si el gobierno cambia de idea.

Por eso 2011 abrió dos frentes a la vez. El primero fue el de la calle, donde la participación fue masiva y visible desde el primer día. El segundo fue el de después: cuando se sentaron las comisiones a redactar constituciones y a repartir ministerios, el argumento que oyeron muchas activistas fue que aquello no tocaba todavía, que primero había que estabilizar el país. En Egipto, el comité que redactó las primeras enmiendas constitucionales de 2011 no incluyó a ninguna mujer.

Y hubo un tercer frente, más duro. La violencia contra las manifestantes se usó como herramienta política. En Egipto se documentaron exámenes ginecológicos forzados a detenidas en marzo de 2011 y agresiones sexuales en grupo durante concentraciones posteriores. En Baréin, profesoras, enfermeras y una joven poeta fueron detenidas tras las protestas de la rotonda de la Perla. En Libia, la violencia sexual durante el conflicto fue denunciada por organizaciones internacionales sin que se pudiera establecer su alcance real.

Cronología

  • 1956Túnez aprueba el Código del Estatuto Personal, el marco legal de familia más avanzado de la región en su momento.
  • Enero de 2011Cae Ben Ali en Túnez; las asociaciones de mujeres tunecinas, algunas legales y otras toleradas a medias, entran en el debate constituyente.
  • Febrero de 2011Protestas masivas en Egipto, Baréin, Libia y Yemen, con participación femenina visible desde los primeros días.
  • Marzo de 2011Detenidas en El Cairo denuncian exámenes de virginidad forzados por militares; el caso llega a los tribunales.
  • Octubre de 2011La yemení Tawakkol Karman comparte el Premio Nobel de la Paz por su papel en las protestas.
  • Octubre de 2011En Libia, el presidente del consejo de transición anuncia que se levantarán restricciones legales a la poligamia; hay reacciones en contra dentro y fuera del país.
  • 2013 y 2014La Conferencia de Diálogo Nacional yemení fija objetivos de participación femenina que la guerra posterior deja sin aplicar.
  • 2014Túnez aprueba una constitución con garantías de igualdad y compromiso de paridad en las asambleas electas.
  • 2017Túnez aprueba una ley integral contra la violencia hacia las mujeres.
  • 2018Fracasa en Túnez el intento de igualar hombres y mujeres en la herencia.

Quién es quién

Tawakkol Karman. Periodista y activista yemení, una de las convocantes de las protestas de 2011 en Saná. Compartió el Premio Nobel de la Paz de ese año.

ATFD, Asociación Tunecina de Mujeres Demócratas. Organización feminista tunecina independiente, anterior a 2011 y muy activa en el debate constituyente posterior. Su existencia previa explica parte de la diferencia tunecina.

Ennahda. El partido islamista tunecino, el más votado en las elecciones constituyentes de 2011. Su posición sobre el lugar de las mujeres en la constitución fue uno de los puntos más discutidos del proceso.

Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. El mando militar que gobernó Egipto entre la caída de Mubarak en 2011 y las elecciones de 2012. Bajo su autoridad se produjeron las detenciones de manifestantes de marzo de 2011.

Rotonda de la Perla. La plaza de Manama ocupada por las protestas bareiníes de 2011 y demolida después. Es el equivalente local de Tahrir.

Lo que suele confundirse

Estar en la plaza y estar en la mesa. Son dos cosas distintas y el hueco entre ellas es la historia de estos quince años. La participación en las protestas fue enorme; la presencia en los comités constitucionales, en las mesas de negociación y en los gobiernos de transición fue pequeña casi en todas partes.

Islamistas en el gobierno y retroceso automático. El caso tunecino complica esa ecuación: la ley contra la violencia hacia las mujeres de 2017 salió adelante con Ennahda en la coalición de gobierno, mientras que la ley de igualdad en la herencia se frenó por la oposición de un bloque amplio que incluía a sectores laicos conservadores. Conviene mirar cada voto, no la etiqueta.

Derechos sobre el papel y derechos aplicados. Varias constituciones posteriores a 2011 recogen la igualdad entre hombres y mujeres. Que un artículo exista no dice nada sobre si hay jueces, presupuesto y comisarías que lo hagan cumplir.

Qué sigue en debate

Por qué divergieron tanto los resultados es la pregunta abierta. Hay tres explicaciones que se discuten y que no se excluyen. La primera mira al punto de partida: donde ya existían asociaciones de mujeres independientes del Estado, como en Túnez, había quien ocupara el debate cuando se abrió. La segunda mira al final: donde la transición fue negociada y el Estado siguió en pie, se pudo legislar; donde hubo guerra o restauración militar, no. La tercera mira al ejército y a la policía, que en algunos países salieron reforzados y sin rendir cuentas por lo que hicieron con las manifestantes.

También se discute el propio balance. Para una parte de las activistas de aquellos años, hablar de fracaso es injusto porque mide solo leyes y ministerios, e ignora que en 2011 muchas mujeres se hicieron políticas por primera vez y siguen siéndolo. Para otras, ese relato sirve de consuelo a gobiernos que después metieron en la cárcel a esas mismas mujeres. Las dos posiciones se sostienen con los mismos hechos.

Fuentes

  • Informes de país de Human Rights Watch y Amnistía Internacional sobre Túnez, Egipto, Yemen, Libia y Baréin desde 2011.
  • Documentos de ONU Mujeres y del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo sobre participación política femenina en la región árabe.
  • Textos constitucionales y leyes electorales aprobados en Túnez y Egipto después de 2011.
  • Literatura académica sobre género y movimientos sociales en el mundo árabe publicada a partir de 2012.

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