El contexto en 60 segundos
Son tres palabras distintas y se mezclan continuamente, incluso en la prensa.
Árabe es una lengua y la cultura que se comparte a través de ella. Un árabe es alguien cuya lengua y cultura son árabes, viva en Marruecos, en Irak o en Detroit. No es una religión ni una raza.
Musulmán es quien profesa el islam. Eso es todo lo que dice la palabra. Hay musulmanes en Indonesia, en Senegal, en Bosnia, en China y en Argentina.
Islamista describe una posición política: la de quien quiere que el Estado y las leyes se organicen según su lectura del islam. Es un proyecto, no una identidad, y dentro de él hay desde partidos que se presentan a elecciones hasta grupos armados.
El ejemplo que más deprisa ordena las tres: Indonesia es el país con más musulmanes del mundo y nadie habla árabe allí. Irán es un país musulmán donde se habla persa, no árabe. Y en Líbano o en Egipto hay comunidades cristianas cuya lengua materna es el árabe desde hace siglos.
Cómo hemos llegado hasta aquí
La lengua árabe se extendió con las conquistas islámicas del siglo VII desde la península arábiga hacia el norte de África, el Creciente Fértil y parte de Asia. Pero la lengua y la religión no viajaron a la misma velocidad ni llegaron a los mismos sitios.
Donde llegaron ambas, la población acabó hablando árabe y siendo mayoritariamente musulmana: Egipto, Siria, Irak, el Magreb. Donde llegó la religión y no la lengua, hay países profundamente musulmanes que jamás fueron árabes: Irán conservó el persa, Turquía el turco, Indonesia y Malasia sus propias lenguas, y el islam llegó al sudeste asiático sobre todo por el comercio, no por la conquista. Y donde la lengua se impuso sin borrar la religión anterior, quedaron iglesias cristianas que hoy rezan y predican en árabe, como los coptos de Egipto o los maronitas del Líbano.
Por eso, de los musulmanes del mundo, los árabes son una minoría. Menos de uno de cada cinco. Los cuatro países con más musulmanes están todos en Asia y ninguno es árabe.
La tercera palabra es mucho más reciente. El islamismo, como proyecto político moderno, nace en el siglo XX, cuando los países musulmanes salen del dominio colonial y discuten qué tipo de Estado quieren. Los Hermanos Musulmanes se fundaron en Egipto en 1928 con esa pregunta encima de la mesa. La revolución iraní de 1979 demostró que un movimiento religioso podía tomar un Estado entero, y a partir de ahí el islamismo se convirtió en una corriente política presente en casi toda la región, con formas muy distintas: partidos legales que gobiernan, movimientos sociales, organizaciones prohibidas y, en su extremo minoritario, grupos armados.
Cronología
- Siglo VIIEl árabe se extiende con las conquistas islámicas; la religión llega mucho más lejos que la lengua.
- Siglos XIII-XVIEl islam se difunde por el sudeste asiático y el África subsahariana sobre todo a través del comercio.
- 1928Se fundan los Hermanos Musulmanes en Egipto, primer movimiento islamista de masas.
- 1945Nace la Liga Árabe, que define lo árabe en términos de lengua y pertenencia, no de religión.
- 1979La revolución iraní lleva al poder a un clero chií en un país musulmán no árabe.
- 1991-2002La guerra civil argelina, tras la anulación de unas elecciones que iba a ganar un partido islamista.
- 2001Los atentados del 11 de septiembre vuelven corriente en los medios el uso de islamista como sinónimo de violento.
- 2011-2012Partidos islamistas ganan elecciones en Túnez, Marruecos y Egipto tras la Primavera Árabe.
- 2014El autoproclamado Estado Islámico declara un califato en Siria e Irak y vuelve a confundirlo todo.
Quién es quién
La Liga Árabe. Organización que agrupa a veintidós Estados, definidos por su lengua oficial. Incluye países donde una parte grande de la población no habla árabe en casa, como Marruecos o Argelia, y otros de mayoría cristiana en su historia reciente, como Líbano.
Los árabes cristianos. Coptos en Egipto, maronitas y ortodoxos en Líbano y Siria, comunidades en Palestina, Jordania e Irak. Son árabes de lengua y cultura y tienen iglesias anteriores al islam.
Los musulmanes no árabes. La mayoría del mundo musulmán: indonesios, pakistaníes, indios, bangladesíes, turcos, iraníes, nigerianos, senegaleses, amazigh, kurdos, bosnios.
Los partidos islamistas legales. Formaciones que compiten en elecciones dentro de las reglas del país, como Ennahda en Túnez o el Partido Justicia y Desarrollo en Marruecos. Han gobernado, han perdido elecciones y han vuelto a la oposición.
Lo que suele confundirse
Islámico e islamista no son lo mismo. Islámico describe algo relativo a la religión: arte islámico, derecho islámico, arquitectura islámica. Islamista describe una posición política. Un museo de arte islámico no tiene nada de islamista.
Salafista no significa violento. El salafismo es una corriente religiosa que propone imitar lo más literalmente posible la práctica de las primeras generaciones de musulmanes, en la forma de vestir, de rezar y de comportarse. La mayor parte de sus seguidores es apolítica y evita cualquier implicación en la política. Una parte se organiza en partidos. Una fracción muy pequeña defiende la violencia, y es esa fracción, no el conjunto, la que se solapa con la siguiente palabra.
Yihadista es un uso periodístico, no un término neutro. En árabe, yihad significa esfuerzo, y en la tradición islámica se ha empleado tanto para el esfuerzo personal por vivir conforme a la fe como para la guerra en determinadas condiciones. En los medios, yihadista designa hoy a los grupos armados que buscan imponer su proyecto por la fuerza. Conviene saber que muchos musulmanes rechazan que se les reserve una palabra que para ellos significa otra cosa.
Árabe no es una raza. Hay árabes de piel muy clara y muy oscura, con ascendencia amazigh, kurda, africana, turca o europea. Lo que hace árabe a alguien es la lengua y la identificación con esa cultura, no el aspecto ni el apellido.
Musulmán no dice nada sobre cómo vive alguien. Como en cualquier religión con casi dos mil millones de fieles, hay practicantes estrictos, personas que solo celebran las fiestas y gente que se declara musulmana por pertenencia familiar. La palabra no permite deducir ni una opinión política ni una costumbre.
Qué sigue en debate
Dentro de la propia región se discute mucho la palabra islamista. Los partidos que se etiquetan así casi nunca se llaman a sí mismos de ese modo: prefieren conservadores, de referencia islámica o democráticos musulmanes. Sus críticos dicen que esa autodenominación esconde el proyecto; ellos responden que el término se usa para descalificar.
También se discute si conviene seguir usando yihadista, dado lo que significa la palabra en árabe. Algunos medios y gobiernos han propuesto alternativas, sin que ninguna se haya impuesto.
Y hay una discusión más vieja sobre quién es árabe. Los Estados de la Liga Árabe lo definen por lengua y por pertenencia nacional; movimientos amazigh, kurdos y del sur de Sudán han rechazado que se les incluya bajo esa etiqueta. La pregunta sigue abierta.
Fuentes
Documentos fundacionales de la Liga Árabe. Estudios demográficos internacionales sobre población musulmana por países. Literatura académica sobre movimientos islamistas contemporáneos. Manuales de estilo de agencias de prensa sobre el uso de estos términos.
