El contexto en 60 segundos

La Primavera Árabe fue una serie de revueltas populares que recorrió el mundo árabe entre finales de 2010 y 2012. Empezó en Túnez, en una ciudad del interior llamada Sidi Buzid, cuando un vendedor ambulante al que la policía había requisado la mercancía se prendió fuego delante del edificio del gobierno local. Se llamaba Mohamed Buazizi. Murió el 4 de enero de 2011.

Diez días después, el presidente tunecino Zine el Abidine Ben Ali, que llevaba veintitrés años en el poder, huyó a Arabia Saudí. La imagen dio la vuelta a la región: se podía echar a uno de estos gobiernos. En semanas hubo manifestaciones masivas en Egipto, Libia, Yemen, Baréin, Siria, Marruecos, Jordania, Argelia y Omán.

Lo que pedían no era una ideología. Los lemas más repetidos eran pan, libertad y dignidad, y una frase que se coreó en todas partes, en árabe y con las mismas palabras: el pueblo quiere la caída del régimen. Cuatro presidentes cayeron. Después, cada país tomó un camino tan distinto del vecino que hablar de un solo resultado deja de tener sentido.

Cómo hemos llegado hasta aquí

A finales de los años dos mil, buena parte del mundo árabe compartía una situación parecida. Gobiernos muy largos, a veces de más de treinta años, que preparaban el relevo dentro de la familia. Aparatos de seguridad con poder para detener sin explicaciones. Y una población joven, mucho más formada que la de sus padres, con títulos universitarios y sin trabajo donde emplearlos. Los precios de los alimentos habían subido con fuerza en los dos años anteriores.

La palabra que resume mejor lo que faltaba no es democracia, sino la que la gente gritaba: karama, dignidad. El episodio de Buazizi funcionó porque era reconocible. Un funcionario municipal humillando a alguien que intentaba ganarse la vida era una escena que millones de personas habían visto o vivido.

Las redes sociales ayudaron a difundirlo, aunque conviene no exagerar su papel: la televisión por satélite, sobre todo Al Yazira, llevó las imágenes a casas donde no había internet, y las protestas más grandes salieron de sindicatos, mezquitas, barrios y equipos de fútbol, no de una aplicación.

A partir de ahí los caminos se separan. En Túnez el ejército se negó a disparar contra la multitud y el presidente se fue; después vino una asamblea que escribió una Constitución nueva en 2014 y, más tarde, un giro que concentró de nuevo el poder en la presidencia. En Egipto, dieciocho días de ocupación de la plaza Tahrir acabaron con la salida de Hosni Mubarak en febrero de 2011; hubo elecciones, ganó el candidato de los Hermanos Musulmanes y en 2013 el ejército lo apartó del poder.

En Libia la protesta se convirtió en un levantamiento armado, con intervención militar internacional de por medio, la muerte de Muamar el Gadafi en octubre de 2011 y años de guerra entre gobiernos rivales. En Siria, el gobierno respondió con fuego a manifestaciones pacíficas y el país entró en una guerra que duró más de una década y cambió la región entera. En Yemen, el presidente Ali Abdalá Saleh entregó el poder tras un acuerdo negociado y el país acabó igualmente en guerra. En Baréin, la protesta fue reprimida con ayuda de tropas de países vecinos del Golfo.

Y hubo un grupo de países donde no cayó nadie pero cambió algo. En Marruecos, el Movimiento 20 de Febrero llevó a una Constitución nueva aprobada ese mismo año y a la llegada al gobierno de un partido islamista. En Argelia, el gobierno levantó el estado de emergencia que llevaba diecinueve años vigente. En Jordania y Omán hubo cambios de gobierno y subsidios. Fue menos espectacular y también cuenta.

Cronología

  • 17 de diciembre de 2010Mohamed Buazizi se prende fuego en Sidi Buzid, Túnez.
  • 14 de enero de 2011Ben Ali huye de Túnez tras veintitrés años en el poder.
  • 25 de enero de 2011Empieza la ocupación de la plaza Tahrir en El Cairo.
  • 11 de febrero de 2011Mubarak deja la presidencia de Egipto tras treinta años.
  • 14 de febrero de 2011Ocupación de la plaza de la Perla en Manama, Baréin.
  • 20 de febrero de 2011Primera gran jornada de protestas en Marruecos.
  • Marzo de 2011Intervención militar internacional en Libia; primeras protestas en Deraa, Siria.
  • Octubre de 2011Muere Gadafi; Túnez celebra sus primeras elecciones libres.
  • 2012Egipto elige presidente por las urnas por primera vez.
  • 2013El ejército egipcio destituye al presidente electo.
  • 2014Túnez aprueba una Constitución negociada entre fuerzas rivales.
  • 2019Nueva oleada de protestas masivas en Argelia, Sudán, Irak y Líbano.

Quién es quién

Mohamed Buazizi. El vendedor ambulante tunecino cuya muerte desencadenó la primera revuelta. Su nombre es el único individual que conviene retener de toda la historia.

Los Hermanos Musulmanes. Organización islamista fundada en Egipto en 1928, prohibida durante décadas y la fuerza mejor organizada cuando llegaron las primeras elecciones libres. Su llegada al poder y su caída explican buena parte de lo que pasó después en Egipto.

Los ejércitos. El factor que más determinó el resultado en cada país. Donde el ejército se negó a disparar contra la gente, el presidente cayó rápido. Donde estaba unido al gobierno, o donde se partió en dos, hubo represión o guerra.

El Consejo de Cooperación del Golfo. Alianza de las monarquías del Golfo, que financió a algunos gobiernos, medió en Yemen y envió fuerzas a Baréin. Su intervención marca la diferencia entre lo que pasó en el Magreb y en la península arábiga.

Al Yazira. El canal catarí de noticias que retransmitió las protestas en directo. Varios gobiernos lo acusaron de alentar las revueltas; el canal lo negó. Que amplificó lo que ocurría no lo discute nadie.

Lo que suele confundirse

No fue una revolución islamista, ni tampoco fue laica. En las plazas hubo sindicalistas, futbolistas, abogados, islamistas, mujeres jóvenes sin partido y muchísima gente sin experiencia política previa. Los partidos islamistas ganaron después las primeras elecciones porque eran los únicos con estructura tras décadas de prohibición de todo lo demás, no porque hubieran organizado las protestas.

El nombre está discutido. Primavera Árabe se popularizó sobre todo en medios occidentales, por analogía con la Primavera de Praga de 1968. A muchos participantes no les gusta: sugiere una estación pasajera y un mundo árabe uniforme, y deja fuera a quienes protestaron sin ser árabes, como los amazigh en el Magreb. En árabe se habla más de revolución, thawra, con el nombre de cada país detrás.

Fracasó es una respuesta demasiado corta. Es cierto que en 2026 la mayoría de estos países no es más libre que en 2010, y que varios están mucho peor. También es cierto que cayeron cuatro gobiernos que parecían eternos, que Túnez escribió una Constitución por consenso, que Marruecos reformó la suya y que en 2019 una segunda oleada de protestas tumbó a los presidentes de Argelia y Sudán usando lo aprendido en 2011. Las dos cosas son verdad a la vez.

Qué sigue en debate

Los historiadores discuten si conviene tratarlo como un solo proceso o como revueltas nacionales que coincidieron en el tiempo. También se discute cuánto pesó cada causa: el paro juvenil, el precio del pan, la corrupción, la represión policial, el efecto contagio de las imágenes.

Y queda la pregunta que nadie ha cerrado: por qué unas protestas casi idénticas terminaron en una Constitución en un país y en una guerra de diez años en el de al lado. Las respuestas que se dan, desde el papel del ejército hasta el dinero del Golfo o la composición religiosa de cada sociedad, no se ponen de acuerdo entre sí.

Fuentes

Informes de organismos internacionales sobre empleo y precios en la región en 2008-2011. Archivos de prensa internacional del periodo. Informes anuales de Human Rights Watch y Amnistía Internacional. Textos constitucionales aprobados en Marruecos, Túnez y Egipto entre 2011 y 2014.

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