El contexto en 60 segundos

Baréin es un archipiélago pequeño del Golfo Pérsico, el mar que los países árabes de la orilla sur llaman Golfo Arábigo; aquí usamos el primer nombre, que es el más extendido en español. Un puente de unos veinticinco kilómetros lo une a Arabia Saudí. Lo gobierna desde el siglo XVIII la familia Al Jalifa y desde 2002 es formalmente un reino, con un parlamento de dos cámaras: una elegida y otra designada por el rey.

El 14 de febrero de 2011, cuando Túnez ya había echado a su presidente y Egipto al suyo, miles de personas salieron a la calle en Baréin y acamparon en una rotonda del centro de Manama, la capital, conocida como Plaza de la Perla. Pedían un Gobierno elegido en las urnas, una Constitución negociada y el fin de lo que consideraban un reparto desigual de empleos y vivienda. Un mes después la plaza estaba vacía, el monumento derribado y varios organizadores en prisión.

Cómo hemos llegado hasta aquí

La fecha no se eligió al azar. El 14 de febrero de 2001 los bareiníes habían votado en referéndum la Carta de Acción Nacional, un texto que prometía abrir el sistema tras años de disturbios y detenciones en los noventa. El rey Hamad bin Isa Al Jalifa liberó presos y convocó elecciones. Un año después aprobó por decreto una Constitución que creaba una segunda cámara designada por él, con capacidad de bloquear a la elegida. Buena parte de la oposición sintió que le habían cambiado el trato a mitad de partida, y ese agravio seguía vivo diez años después.

La acampada creció deprisa. En la madrugada del 17 de febrero la policía la desalojó por la fuerza: hubo muertos, heridos y un funeral multitudinario que devolvió a la gente a la rotonda. Durante varias semanas la plaza funcionó como un campamento permanente, con tiendas, comida y turnos. Las peticiones se dividieron: las formaciones legales pedían una monarquía constitucional y otros grupos, el fin de la dinastía.

El 14 de marzo entraron en el país militares saudíes y policías emiratíes de la Fuerza Escudo de la Península, el brazo militar conjunto del Consejo de Cooperación del Golfo, la alianza de las seis monarquías de la zona. Llegaron a petición del Gobierno bareiní. Al día siguiente el rey declaró el estado de seguridad nacional, una forma de estado de excepción. El 16 se desalojó la plaza y el 18 se demolió el monumento de la perla, que según la versión oficial había quedado asociado a hechos que convenía dejar atrás.

Después vino la parte judicial. Tribunales militares juzgaron a dirigentes de la oposición por cargos como intento de derrocar el régimen: varios recibieron cadena perpetua y otros, penas largas de cárcel. También fueron juzgados médicos y enfermeras del principal hospital público, que habían atendido a heridos y habían hablado con la prensa extranjera. Sus condenas iniciales llegaron a los quince años; tribunales civiles las revisaron después, con rebajas y absoluciones que no alcanzaron a todos. Miles de personas perdieron además su empleo en empresas públicas por participar en las protestas.

En junio de 2011 el rey hizo algo poco habitual en la región: encargó una investigación independiente a un equipo de juristas internacionales, presidido por el egipcio-estadounidense Cherif Bassiouni. El informe se publicó en noviembre y fue duro. Documentó uso excesivo de la fuerza, muertes bajo custodia, torturas y juicios sin garantías, y dijo que no había encontrado pruebas de que Irán hubiera dirigido las protestas, que era el argumento central del Gobierno. La monarquía lo aceptó, creó una unidad de investigación policial y reformó protocolos. Las organizaciones de derechos humanos sostienen que lo relativo a la responsabilidad de los mandos quedó sin cumplir; el Gobierno sostiene lo contrario.

Queda la pregunta de por qué esto se recuerda tan poco. En España y en Europa, la Primavera Árabe es Túnez, Egipto, Libia y Siria; Baréin casi nunca aparece. Hay razones concretas. El país es pequeño y no hubo cambio de régimen, así que faltó la imagen final que fija una historia. La cobertura sobre el terreno fue difícil: varios periodistas extranjeros no obtuvieron visado o fueron expulsados aquellas semanas. La intervención del Golfo se produjo el 14 de marzo y el 17 la ONU autorizó intervenir en Libia; las televisiones se fueron a Bengasi. Y Baréin alberga la base de la Quinta Flota estadounidense y es aliado de las capitales europeas y de Riad, así que no hubo presión política que empujara el asunto a las portadas. Un episodio que en Túnez se cuenta como revolución aquí se cuenta, cuando se cuenta, como disturbios.

Cronología

  • 2001Referéndum sobre la Carta de Acción Nacional, que promete reformas.
  • 2002Una Constitución otorgada convierte el país en reino y crea una cámara alta designada por el rey.
  • 14 de febrero de 2011Empiezan las protestas y la acampada en la Plaza de la Perla.
  • 17 de febrero de 2011La policía desaloja el campamento de madrugada, con muertos y heridos.
  • 14 de marzo de 2011Entran fuerzas saudíes y emiratíes del Consejo de Cooperación del Golfo.
  • 15 de marzo de 2011El rey declara el estado de seguridad nacional.
  • 18 de marzo de 2011Se demuele el monumento de la perla.
  • Junio de 2011El rey crea una comisión independiente de investigación.
  • Noviembre de 2011La comisión publica su informe y el Gobierno lo acepta.
  • 2012-2013Tribunales civiles revisan condenas y confirman las de varios opositores.
  • 2016-2017Los tribunales disuelven las dos grandes formaciones de la oposición.

Quién es quién

La familia Al Jalifa. Dinastía gobernante desde finales del siglo XVIII. Hamad bin Isa Al Jalifa ocupa el trono desde 1999, primero como emir y desde 2002 como rey.

Consejo de Cooperación del Golfo. Alianza de seis monarquías: Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Catar, Omán y Baréin. Su brazo militar conjunto es la Fuerza Escudo de la Península.

La oposición legal. Antes de 2011 había dos grandes formaciones autorizadas: una islamista chií y otra laica y de izquierdas, con dirigentes suníes entre sus filas. Los tribunales disolvieron ambas en 2016 y 2017.

La comisión de investigación. Juristas internacionales nombrados por el rey en 2011. Su informe sigue siendo el documento de referencia sobre aquellas semanas.

Lo que suele confundirse

Chiíes y suníes no son lo mismo que oposición y Gobierno. Es la lectura fácil y la que más se repitió: una mayoría chií levantándose contra una monarquía suní. No hay censo oficial por confesión, pero se acepta que la mayoría de los ciudadanos es chií y que la familia gobernante es suní, y muchos manifestantes venían de pueblos chiíes. Aun así, las peticiones que se leyeron en la plaza eran institucionales, no religiosas, y entre los juzgados hubo laicos y suníes. El Gobierno insiste en el componente sectario y en la mano de Irán; la oposición y la comisión de investigación lo niegan.

Baréin no es Arabia Saudí. Son vecinos, aliados y están unidos por un puente, pero tienen sistemas políticos, historia y composición social distintos. Que Riad enviara tropas no convierte a Baréin en una provincia saudí.

Qué sigue en debate

Casi todo lo importante. El desalojo tampoco fue el final: en los pueblos de la periferia siguió habiendo manifestaciones durante años, con detenciones y también ataques contra policías. El Gobierno sostiene que hubo una tentativa de golpe con apoyo exterior y que las reformas posteriores al informe de 2011 cerraron el capítulo. La oposición en el exilio y organizaciones como Human Rights Watch o Amnistía Internacional sostienen que las causas siguen abiertas, que hay condenados de aquellos juicios todavía en prisión y que retirar la nacionalidad a opositores agravó el problema. Las cifras de muertos varían según quién las cuente y según qué se incluya: muertes en la calle, muertes bajo custodia, policías fallecidos.

También se discute la entrada de tropas del Golfo. Para el Gobierno bareiní y sus aliados fue asistencia solicitada entre estados de una misma alianza, para proteger instalaciones; para la oposición, una intervención que impidió una salida negociada. Y se discute si hubo un momento de acuerdo: en marzo de 2011 hubo contactos entre el príncipe heredero y parte de la oposición que no cuajaron, y sigue sin haber consenso sobre quién los hizo fracasar.

Fuentes

  • Informe de la comisión independiente de investigación creada por la monarquía en 2011.
  • Informes de país de Human Rights Watch y Amnistía Internacional sobre Baréin.
  • Documentos públicos del Consejo de Cooperación del Golfo.
  • Constitución de 2002 y Carta de Acción Nacional de 2001.

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