El contexto en 60 segundos
Hiyab es una palabra árabe que hoy designa, en el uso corriente, el pañuelo que cubre el pelo, las orejas y el cuello y deja la cara descubierta. Lo llevan millones de mujeres musulmanas en todo el mundo. No cubre la cara: esa es la primera confusión que conviene deshacer, porque en el debate español se dice «velo islámico» como si fuera una sola cosa y son al menos cinco prendas distintas.
Y luego está lo otro: la misma tela significa cosas opuestas según dónde estés. En Irán no llevarla puede costarte una multa o algo peor. En Francia llevarla te cierra la puerta de un instituto público. En El Cairo, en Estambul o en Fez es una decisión que se toma en casa y que se puede deshacer. Por eso una discusión sobre el hiyab casi nunca va del hiyab.
Cómo hemos llegado hasta aquí
Cubrirse la cabeza no lo inventó el islam. En el Mediterráneo oriental ya era costumbre antes del siglo VII entre mujeres de familias acomodadas, cristianas, judías y paganas, y siguió siendo norma en la Europa católica durante siglos, en la calle y desde luego en la iglesia. Lo que hizo el islam fue integrar esa costumbre en un código de recato que los juristas desarrollaron después de maneras distintas.
En el propio Corán la palabra hiyab aparece sobre todo con el sentido de cortina o separación, no como nombre de una prenda. Las palabras que sí designan ropa son otras, como jimar y yilbab, y su alcance exacto es lo que los juristas llevan mil años discutiendo. El uso de «hiyab» para el pañuelo, tal como lo conocemos, se extendió a partir de los años setenta del siglo XX.
En el siglo XX el pañuelo se volvió político por los dos lados. En 1936 el sah Reza Pahleví prohibió el velo en Irán y ordenó a la policía retirarlo por la fuerza en la calle, como signo de modernización; mujeres de familias religiosas dejaron de salir de casa durante años. Cuarenta y tres años después, la República Islámica surgida de la revolución de 1979 lo hizo obligatorio y en los años ochenta lo llevó a la ley. El mismo país, la misma prenda, la orden contraria. Túnez restringió su uso en la administración y la enseñanza desde 1981 y relajó esa política tras 2011. Turquía lo prohibió durante décadas en universidades y puestos públicos y fue levantando las prohibiciones a partir de 2010.
Al mismo tiempo, desde los años setenta, muchas mujeres empezaron a ponérselo por decisión propia, a menudo contra la costumbre de sus madres, que habían dejado de llevarlo. Para unas era religiosidad; para otras, una manera de ocupar el espacio público sin ser molestadas; para otras, afirmación política frente a gobiernos que asociaban lo moderno a lo occidental. No hay un motivo único, y ese es el punto que el debate europeo suele saltarse.
En Europa la cuestión entró por la escuela. Francia aprobó en 2004 una ley que prohíbe los símbolos religiosos visibles en la enseñanza pública, y en 2010 otra que prohíbe cubrirse la cara en el espacio público, en vigor desde 2011. Bélgica aprobó una norma similar sobre el rostro, y después otros países con fórmulas distintas. En España no hay ley estatal: los tribunales anularon algunas ordenanzas municipales contra el velo integral, y lo que queda son reglamentos de centros que se resuelven caso por caso. En el deporte, la federación internacional de fútbol levantó en 2014 su veto al pañuelo en competición, mientras que Francia lo mantiene para sus deportistas de selección nacional.
Cronología
- 1936Irán prohíbe el velo por decreto del sah y ordena retirarlo en la calle.
- 1979La revolución iraní invierte la política; el pañuelo pasa a ser obligatorio y en los años ochenta se recoge en la ley.
- 1981Túnez restringe su uso en la administración y la enseñanza públicas.
- 2004Francia prohíbe los símbolos religiosos visibles en la escuela pública.
- 2010Francia aprueba la prohibición de cubrirse la cara en el espacio público, en vigor en 2011.
- 2014El Tribunal Europeo de Derechos Humanos avala esa ley francesa.
- 2017El Tribunal de Justicia de la Unión Europea admite normas de neutralidad laboral bajo condiciones.
- 2022Las autoridades talibanas ordenan cubrir el rostro en público en Afganistán.
- 2022-2023En Irán, la muerte de una joven bajo custodia de la policía de la moral desata protestas masivas.
Quién es quién
Hiyab. El pañuelo que cubre pelo, orejas y cuello, con la cara descubierta. Es la prenda de la que hablan casi todas las noticias que dicen «velo».
Jimar y yilbab. Los términos que el Corán usa para prendas concretas: una que cae sobre el pecho y otra amplia que cubre el cuerpo. Su interpretación es el núcleo de la discusión jurídica.
Policía de la moral. Cuerpos que vigilan la vestimenta donde es obligatoria. En Irán han sido el foco de las protestas de los últimos años.
Tribunales europeos. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea han marcado el margen legal de las prohibiciones en Europa.
Lo que suele confundirse
Esta es la parte útil. Cinco prendas que en la conversación española acaban todas llamadas «velo»:
| Prenda | Qué cubre | Dónde es más común |
|---|---|---|
| Hiyab | Pelo y cuello; la cara, a la vista | En todo el mundo musulmán y en las diásporas |
| Niqab | Cuerpo y cara; los ojos, al descubierto | Golfo, Yemen, zonas del Magreb y del sur de Asia |
| Burka | Todo el cuerpo y la cara, con una rejilla de tela ante los ojos | Afganistán y zonas de Pakistán |
| Chador | Una capa amplia sobre la ropa, abierta por delante y sujeta con la mano; cara descubierta | Irán |
| Abaya | Una túnica larga sobre la ropa; no cubre la cabeza por sí sola | Península Arábiga |
Tres consecuencias prácticas. Las leyes europeas que prohíben «cubrirse la cara» no afectan al hiyab, sino al niqab y al burka, que llevan muchísimas menos mujeres. Burka y niqab no son sinónimos, y llamar burka a un niqab es el error más repetido en prensa. Y la abaya es ropa, no tocado: por eso su prohibición en algunos centros escolares franceses abrió otra discusión, sobre dónde acaba un símbolo religioso y empieza un vestido largo.
Dos confusiones de fondo. Pañuelo no es igual a islam: hay musulmanas que no lo llevan sin dejar de ser creyentes, y mujeres que lo llevan por costumbre familiar más que por convicción. Y árabe no es igual a musulmana: hay árabes cristianos y judíos, y la mayoría de los musulmanes del mundo no son árabes, sino indonesios, indios, pakistaníes o nigerianos.
Qué sigue en debate
En Europa la discusión enfrenta dos principios que los dos lados dicen defender. Quienes apoyan las restricciones sostienen que un espacio público neutral protege a las menores de la presión familiar, que la igualdad entre hombres y mujeres es un principio constitucional y que la escuela debe quedar fuera de los signos religiosos. Quienes se oponen sostienen que la libertad religiosa incluye esa opción, que las normas se aplican en la práctica solo a una religión y que expulsar a chicas de las aulas produce el efecto contrario al buscado. Ambas posiciones tienen defensoras musulmanas.
Hay un segundo desacuerdo: quién habla. Colectivos de mujeres musulmanas en Francia, Reino Unido y España señalan desde hace años que la discusión sobre su ropa se ha desarrollado casi siempre sin ellas en la mesa. Otras organizaciones feministas, incluidas algunas de países de mayoría musulmana, responden que la presión familiar sobre las niñas es real y que no nombrarla es abandonar a quienes no tienen elección. Las dos observaciones pueden ser ciertas a la vez, y esa es la razón por la que la discusión no se cierra.
En Irán y Afganistán la discusión es otra: no va del sentido de la prenda, sino de si un Estado puede imponerla. Muchas de las mujeres que se manifestaron en Teherán en 2022 aclararon que no pedían prohibir el pañuelo, sino poder no llevarlo.
Fuentes
- Leyes francesas de 2004 y 2010 y normativa iraní sobre vestimenta.
- Sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre símbolos religiosos y neutralidad laboral.
- Literatura académica sobre historia del vestido y del recato en el mundo islámico.
- Informes de organizaciones de derechos humanos sobre vestimenta obligatoria.
