El contexto en 60 segundos

En 2011, mientras caían los Gobiernos de Túnez y Egipto, en Mauritania también hubo gente en la calle. Un movimiento juvenil que se llamó del 25 de Febrero acampó en Nuakchot, la capital, y pidió la salida del presidente Mohamed Ould Abdelaziz. La oposición organizó marchas durante meses. En enero de ese año, un empresario se prendió fuego frente al palacio presidencial y murió poco después.

Y luego no pasó nada parecido a lo de Túnez. Las concentraciones se contaban por cientos o por algunos miles, no por cientos de miles. El presidente terminó su mandato y fue reelegido en 2014. El interés de esta página está justamente ahí: en por qué ocurrió tan poco.

Tres razones cortas, que abajo se desarrollan. El cambio que en otros países se pedía en la plaza en Mauritania ya se había producido en 2008, por la vía de un golpe militar. El Gobierno reaccionó deprisa con dinero y con diálogo. Y la agenda de la protesta estaba dividida en tres conversaciones distintas que nunca se juntaron.

Cómo hemos llegado hasta aquí

Mauritania llegó a 2011 con una década de golpes de Estado detrás. En 2005, un grupo de oficiales derrocó a Maauiya Uld Taya, que llevaba veintiún años en el poder. Hubo una transición, y en 2007 el país eligió presidente en unas elecciones que los observadores internacionales consideraron limpias. En agosto de 2008, el general Mohamed Ould Abdelaziz lo derrocó. En 2009 se presentó a unas presidenciales y las ganó, con la oposición dividida sobre si participar o boicotear.

Esa secuencia importa. Cuando los tunecinos salieron a la calle en diciembre de 2010, pedían echar a un presidente que llevaba veintitrés años. En Mauritania, el presidente llevaba dos, había llegado con uniforme y se había hecho votar. Para una parte de la población seguía siendo un golpista; para otra era el hombre que había puesto orden y había subido el precio que el Estado pagaba por la carne y el pan. No había el consenso previo que en otros países hizo que la plaza se llenara en una tarde.

El Gobierno, además, leyó lo que pasaba fuera y se movió rápido. Amplió las subvenciones a los alimentos básicos y abrió tiendas públicas que vendían aceite, arroz y azúcar por debajo del precio de mercado en los barrios pobres de Nuakchot. Subió sueldos de funcionarios. Y abrió en 2011 una mesa de diálogo con una parte de la oposición, que aceptó sentarse mientras otra parte lo rechazaba, con lo cual el bloque opositor quedó partido. De ese proceso salieron cambios normativos, entre ellos la reforma constitucional de 2012 que declaró la esclavitud crimen contra la humanidad y prohibió los golpes de Estado.

Luego está la geografía. Es un país enorme y casi vacío, con la población en dos o tres ciudades y una sociedad organizada por tribus. La movilización pasa por esas estructuras antes que por una plaza, y las lealtades tribales atraviesan a la vez al Gobierno y a la oposición.

La parte que hace a Mauritania distinta. En Túnez y en Egipto la calle pedía una sola cosa, con una consigna que servía a todos: que se vaya. En Mauritania coexistieron tres agendas.

La primera era la democrática, la del movimiento del 25 de Febrero y de la coalición opositora: elecciones limpias, fin del poder militar, libertad de prensa. Fue el eco más directo de lo que pasaba fuera, y el más pequeño en número.

La segunda era la de la esclavitud y la casta. Las organizaciones abolicionistas, sobre todo IRA-Mauritania, sacaron a la calle una reivindicación que no encajaba en el guion regional: no señalaba al presidente, sino a las familias que todavía tenían personas a su servicio por herencia y a los jueces que no actuaban. Hubo detenciones de activistas ese mismo año. Puedes leer el fondo del asunto en la página sobre la esclavitud y el movimiento abolicionista en Mauritania.

La tercera fue la más numerosa y la más ignorada fuera. En 2011 el Estado puso en marcha un censo biométrico para dar documentos de identidad nuevos. Jóvenes mauritanos negros del valle del río Senegal denunciaron que el procedimiento les exigía pruebas de nacionalidad que a los arabófonos no se les pedían, y organizaron la campaña Touche pas à ma nationalité, «no toques mi nacionalidad». Hubo manifestaciones en Nuakchot y en el sur, y al menos un manifestante murió. El trasfondo era la deportación de miles de mauritanos negros a Senegal y Malí entre 1989 y 1991, un episodio que el Estado reconoció años después y que sigue abierto políticamente.

Tres protestas, tres públicos y muy poca gente dispuesta a salir por la reivindicación del vecino. Un Gobierno enfrentado a una sola calle unida cae; enfrentado a tres calles separadas, negocia con una, paga a otra y detiene a la tercera.

Cronología

  • 2005Un golpe militar derroca a Maauiya Uld Taya tras veintiún años en el poder.
  • 2007Mauritania elige presidente en unas elecciones consideradas limpias por los observadores.
  • 2008El general Mohamed Ould Abdelaziz derroca a ese presidente en agosto.
  • 2009Abdelaziz gana las presidenciales convocadas tras el golpe.
  • 2011 (enero)Un empresario se prende fuego ante el palacio presidencial en Nuakchot y muere días después.
  • 2011 (febrero)Nace el movimiento juvenil del 25 de Febrero y comienzan las concentraciones en la capital.
  • 2011 (primavera)Arranca la campaña Touche pas à ma nationalité contra el censo biométrico; hay manifestaciones en el sur.
  • 2011 (otoño)El Gobierno abre un diálogo con parte de la oposición; el resto lo boicotea.
  • 2012Una reforma constitucional declara la esclavitud crimen contra la humanidad; siguen las protestas abolicionistas y las detenciones.
  • 2014Abdelaziz es reelegido en unas presidenciales boicoteadas por buena parte de la oposición.
  • 2019Mohamed Ould Ghazouani gana las elecciones y se produce el primer relevo entre presidentes electos.

Quién es quién

Mohamed Ould Abdelaziz. General que llegó al poder por un golpe en 2008, ganó las elecciones de 2009 y 2014 y dejó el cargo en 2019. Después fue condenado por corrupción.

Movimiento del 25 de Febrero. Grupo juvenil mauritano surgido en 2011, inspirado en los movimientos de Túnez y Egipto. Pedía el fin del poder militar y reformas democráticas.

Touche pas à ma nationalité. Campaña de 2011 contra el censo biométrico, impulsada por jóvenes mauritanos negros que denunciaban un trato desigual al entregar los documentos.

IRA-Mauritania. Organización abolicionista fundada en 2008, la más visible del país y la más perseguida. Llevó a la calle la cuestión de la esclavitud durante aquellos meses.

Tewassoul. Principal partido islamista mauritano, legal y con representación parlamentaria. Participó en las protestas y en el juego institucional al mismo tiempo, algo que no ocurrió en todos los países de la región.

Lo que suele confundirse

Que no hubo protestas y que las protestas no triunfaron. Las hubo, durante meses. Lo que no hubo fue una sola movilización capaz de reunirlas.

Golpe de Estado y revolución. Mauritania cambió de Gobierno en 2005 y en 2008 sin que la calle decidiera nada. Una revuelta popular y un pronunciamiento militar producen cambios de cara parecidos y consecuencias distintas.

El sur y el norte del país. Las reivindicaciones de las comunidades negras del valle del río y las de los haratines, descendientes de personas esclavizadas y arabófonos, se mezclan a menudo en la cobertura extranjera. Son dos agravios distintos, con historias y demandas propias.

Qué sigue en debate

Cuánta gente salió a la calle en 2011 no está establecido: las cifras de la policía y las de los convocantes se separan mucho y nadie las verificó. Por eso aquí se evitan los números.

Se discute también si el diálogo de 2011 fue una apertura real o una maniobra para dividir a la oposición. El Gobierno lo presentó como voluntad reformista; los partidos que lo boicotearon dicen que sirvió para desactivar la protesta a cambio de poco. La reforma de 2012 sobre la esclavitud alimenta las dos lecturas: dura sobre el papel, escasa en su aplicación.

Y queda la pregunta de fondo, la que interesa fuera de Mauritania: si una Primavera Árabe es imposible donde la desigualdad principal no es entre gobernantes y gobernados, sino entre grupos sociales que estarían a ambos lados de cualquier plaza.

Fuentes

  • Informes de país de Amnistía Internacional y Human Rights Watch sobre Mauritania en 2011 y 2012.
  • Informes del Relator Especial de la ONU sobre las formas contemporáneas de esclavitud.
  • Textos constitucionales y legales mauritanos, incluida la reforma de 2012.
  • Informes de misiones de observación electoral sobre los procesos de 2007, 2009 y 2014.

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