El contexto en 60 segundos
La respuesta corta es que sí, con matices que importan. Ninguna autoridad vende personas en Mauritania, y no hay mercados de esclavos. Lo que hay, según los casos que documentan los tribunales, las organizaciones mauritanas y los relatores de la ONU, son personas que nacieron dentro de una relación de servidumbre heredada, trabajan sin salario para la familia de la que descendieron sus padres y no siempre saben que pueden marcharse.
Para entenderlo hay que separar cuatro cosas que suelen mezclarse: la práctica histórica, las leyes que la abolieron, lo que ocurre cuando alguien intenta aplicarlas y lo que está documentado ahora. Las cuatro dan respuestas distintas, y por eso la misma pregunta admite un «hace décadas que está prohibida» y un «sigue habiendo casos» sin que ninguno de los dos sea mentira.
Mauritania es un país del noroeste de África, entre el Sáhara y el río Senegal, con una sociedad organizada durante siglos en estratos de nacimiento. Ese es el terreno donde ocurre todo lo demás.
Cómo hemos llegado hasta aquí
La práctica. En la sociedad de los nómadas del oeste del desierto, la de habla hasaní, el nacimiento marcaba la posición. Arriba, los linajes guerreros y los religiosos. Abajo, personas capturadas o compradas, en su mayoría procedentes del sur, y sus descendientes. La condición se heredaba por vía materna: el hijo de una mujer esclavizada nacía en la misma situación. Los liberados y sus descendientes formaron un grupo propio, los haratines, que siguieron atados por vínculos de dependencia a las familias de sus antiguos dueños, con nombre, religión y lengua compartidos. En el valle del río, entre las poblaciones halpulaar, soninké y wolof, existieron jerarquías de nacimiento parecidas. Esto no es exclusivo de Mauritania; lo particular es cuánto ha durado.
Las leyes. Francia abolió la esclavitud en sus colonias en 1848 y prohibió la trata en sus territorios de África occidental a principios del siglo XX, pero en Mauritania la administración colonial evitó chocar con los notables locales y apenas hizo cumplir la prohibición. Tras la independencia, en 1960, el asunto quedó en el aire durante dos décadas. En 1981 el país abolió la esclavitud por decreto, uno de los últimos del mundo en hacerlo. Aquel texto era corto y tenía dos agujeros: preveía indemnizar a los propietarios y no establecía ningún delito, así que no había nada que denunciar ante un juez. En 2007 se aprobó una ley que por fin criminalizaba la esclavitud. En 2012 una reforma constitucional la definió como crimen contra la humanidad. En 2015 una nueva ley endureció las penas y creó tribunales especiales dedicados a estos casos.
La aplicación. Aquí es donde la historia se estrecha. Los tribunales especiales existen, han celebrado juicios y han dictado sentencias, pero el número de condenas firmes es muy pequeño comparado con el de casos denunciados, y las penas efectivamente cumplidas, menos aún. Las razones que señalan las organizaciones mauritanas y los informes internacionales se repiten: para denunciar hace falta documentación que muchas víctimas no tienen, los procedimientos son largos y caros, los casos se reclasifican a menudo como conflictos laborales o de custodia de menores, y las víctimas dependen económicamente de la familia a la que acusarían. Mientras tanto, los activistas que documentan los casos sí han sido detenidos y juzgados con rapidez, algo que grupos como Amnistía Internacional han recogido en sus informes.
Lo documentado hoy. Lo que aparece en los expedientes recientes tiene una forma concreta: mujeres que trabajan en casas y campamentos a cambio de comida, niños entregados como personal doméstico, pastores sin salario, herencias en las que se reclaman personas junto con el ganado, ausencia de partida de nacimiento que impide ir a la escuela o abrir una cuenta. También hay algo que no es esclavitud en sentido estricto y pesa igual: los haratines siguen teniendo mucha menos tierra, menos escolarización y casi ninguna presencia en los puestos altos del Estado.
El movimiento abolicionista. No es nuevo. En 1978 nació El Hor, un movimiento de haratines que reclamaba tierra y reconocimiento. En 1995 se fundó SOS Esclavos, que documenta casos y acompaña a las víctimas ante los tribunales. En 2008, Biram Dah Abeid fundó la Iniciativa por el Resurgimiento del Movimiento Abolicionista, conocida por sus siglas francesas, IRA. Es la organización más ruidosa y la más perseguida: no ha obtenido reconocimiento legal, sus militantes han sido detenidos en varias ocasiones y su fundador ha pasado por la cárcel más de una vez y se ha presentado a elecciones presidenciales, quedando entre los candidatos más votados frente al oficialismo. En 2012 Biram quemó públicamente libros de jurisprudencia islámica que, según él, se usaban para justificar la esclavitud. El gesto le dio proyección internacional y le costó una acusación de blasfemia y buena parte del apoyo religioso dentro del país.
Cronología
- 1848Francia abole la esclavitud en sus colonias; la norma llega tarde y mal al interior del Sáhara.
- 1905Un decreto colonial prohíbe la trata de personas en el África occidental francesa.
- 1960Mauritania se independiza sin abordar la cuestión.
- 1978Nace El Hor, primer movimiento organizado de haratines.
- 1981Un decreto abole la esclavitud, sin crear ningún delito y previendo indemnizar a los dueños.
- 1995Se funda SOS Esclavos, que empieza a llevar casos a los tribunales.
- 2007Una ley convierte la esclavitud en delito penal por primera vez.
- 2008Se funda IRA-Mauritania; ese mismo año un golpe militar cambia el Gobierno.
- 2012La reforma constitucional define la esclavitud como crimen contra la humanidad.
- 2015Nueva ley con penas más duras y creación de tribunales especiales.
Quién es quién
Haratines. Mauritanos descendientes de personas esclavizadas, arabófonos y musulmanes como sus antiguos dueños. Son una parte muy grande de la población y el grupo con peores indicadores sociales.
Bidán. Nombre con el que se designa a los mauritanos de origen árabe-bereber, tradicionalmente en lo alto de la jerarquía de nacimiento. La traducción literal, «blancos», se refiere a la posición social tanto como al color.
SOS Esclavos. Organización mauritana fundada en 1995, dedicada a documentar casos y asistir a las víctimas en los juzgados. Tardó años en obtener reconocimiento legal.
IRA-Mauritania. Iniciativa por el Resurgimiento del Movimiento Abolicionista, fundada en 2008 por Biram Dah Abeid. Combina denuncia de casos, acción política y confrontación directa con las autoridades.
Tribunales especiales contra la esclavitud. Juzgados creados en 2015 para tramitar exclusivamente estos casos. Su existencia es reconocida como un avance; su ritmo, discutido.
Lo que suele confundirse
Esclavitud abolida y esclavitud desaparecida. Una ley elimina una figura jurídica. No elimina una relación entre dos familias que lleva generaciones y en la que una de las partes no tiene tierra, documentos ni a dónde ir.
Esclavitud y pobreza extrema. No son lo mismo, aunque se parezcan desde fuera. Lo que define el caso es la condición heredada y la falta de libertad para marcharse, no el nivel de ingresos. Esa distinción es exactamente la que se discute en cada juicio.
Racismo y esclavitud en Mauritania. Van juntos pero no son idénticos. El país tiene además un conflicto propio entre la población arabófona y las comunidades negras del valle del río Senegal, con un episodio grave de expulsiones y violencia entre 1989 y 1991 que sigue sin cerrarse políticamente.
Qué sigue en debate
Las cifras, para empezar. Las estimaciones internacionales han variado tanto entre informes que citarlas sin explicar de dónde salen desinforma. Se basan en encuestas de alcance limitado y en definiciones distintas de qué cuenta como esclavitud. El Gobierno mauritano rechaza esas cifras y sostiene que lo que persiste son secuelas de una práctica ya extinguida; las organizaciones abolicionistas sostienen lo contrario. No hay un recuento independiente que zanje la discusión.
También se discute el trato a quienes denuncian. Las autoridades afirman que aplican la ley y que los activistas responden ante los tribunales por delitos comunes. Las organizaciones de derechos humanos describen un patrón de detenciones que coincide con las campañas de denuncia. Y queda la discusión interna sobre qué hacer con los haratines como grupo: reparación, cuotas, reparto de tierras o simple aplicación estricta de la ley.
Fuentes
- Informes del Relator Especial de la ONU sobre las formas contemporáneas de esclavitud.
- Informes anuales y de país de Amnistía Internacional, Human Rights Watch y Anti-Slavery International.
- Textos legales mauritanos: decreto de 1981, ley de 2007, reforma constitucional de 2012 y ley de 2015.
- Documentación y casos publicados por organizaciones mauritanas como SOS Esclavos e IRA-Mauritania.
