La Guardia Civil estima que 88.146 personas retornaron a Marruecos después de las entradas masivas registradas en Ceuta el 30 y el 31 de julio. El dato figura en un informe del Ministerio del Interior, fechado el 27 de octubre, entregado a la magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón, que investiga lo ocurrido.
El problema es que las cuentas no cuadran con lo que dijo el propio Gobierno. Según ABC, en plena crisis Interior habló de un máximo de 80.000 llegadas; según El Mundo, la cifra oficial manejada fue de 72.000 personas. En los dos casos, los retornos que ahora se declaran son más que las entradas reconocidas. El Mundo añade que, sumando a los retornados las más de 12.000 personas que siguen en la ciudad según el cálculo más conservador, el total pasaría de 100.000. El ministerio no ha llegado a cifrar cuántas personas cruzaron.
El mismo informe da otros números: 546 agentes de la Guardia Civil seguían desplegados en la ciudad autónoma el 19 de octubre, los Grupos Especiales de Actividades Subacuáticas y el Servicio Marítimo practicaron 862 rescates en aguas de soberanía nacional, y el documento cifra en 90 los fallecidos, con la Policía Judicial a cargo de las autopsias y del envío de muestras biológicas.
Por qué importa
El dato no sale de un balance de prensa, sino de un informe que Interior tiene que sostener ante una jueza que instruye una causa: ahí las cifras dejan de ser una estimación para convertirse en parte del expediente. Y la contradicción entre entradas y retornos no es un detalle contable. De cuántas personas entraron depende cuántas quedan, con qué situación administrativa y bajo qué procedimiento se las devolvió a Marruecos. Conviene recordar además que Ceuta no es una frontera cualquiera: es el único paso terrestre, junto con Melilla, de una frontera que Marruecos reclama desde 1956, y uno de los accesos de las rutas por las que llega la migración a España.