El aviso llegó poco antes de las once de la noche del jueves. Según ABC, la sala del 112 de Canarias alertó al centro de coordinación de Tenerife de que había un cayuco navegando al sur de El Hierro. El Mundo precisa que el 112 había recibido dos llamadas de socorro desde la propia embarcación.

Salieron a buscarlo la Salvamar Navia y el helicóptero Helimer 204, que localizó el cayuco hacia la una de la madrugada a unos 68,5 kilómetros al sur de la isla. Llevaba 113 personas a bordo y había salido de Gambia ocho días antes.

Al menos cuatro jóvenes murieron durante la travesía. Dos de los cuerpos aparecieron dentro de la embarcación; los otros dos, según relataron los ocupantes, fueron arrojados al mar durante el viaje. Entre los fallecidos está el padre de una niña de dos años, trasladada en helicóptero al hospital para atención urgente. Otras seis personas necesitaron asistencia hospitalaria.

Por qué importa

Ocho días en el mar es lo que separa a este cayuco de un naufragio: la embarcación llegó, pero cuatro de sus ocupantes no sobrevivieron a la travesía. Esa es la forma habitual de morir en la ruta atlántica, la que va desde África occidental hasta Canarias, donde la distancia y la corriente hacen que un retraso o una avería se cuenten en vidas, no en horas.

También explica por qué las cifras de esta ruta son tan discutidas. De los cuatro fallecidos, dos aparecieron a bordo y dos no: fueron arrojados al agua y solo se conocen porque los supervivientes lo contaron. Los recuentos oficiales registran los cuerpos que llegan a puerto, y los relatos de quienes viajaban dentro no siempre entran en esa contabilidad.