El Senado rechazó el martes el Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia, el acuerdo bilateral que firmaron Pedro Sánchez y Emmanuel Macron en 2023. Votaron en contra PP y Vox. La mayoría absoluta del PP en la Cámara Alta bastaba para decidir el resultado.

El momento no pudo ser más incómodo. Macron había empezado ese mismo día una visita de Estado de dos días a España, y la votación se produjo mientras los Reyes ofrecían una cena de gala al presidente francés y a su esposa en el Palacio de Oriente, según El Mundo.

El trámite llevaba meses parado. Había dudas sobre si el texto se ajustaba a derecho, y la semana anterior el Tribunal Constitucional dio el visto bueno al acuerdo después de que fuera recurrido, según ABC. Fue entonces cuando el PP desbloqueó la votación, sin adelantar su posición.

El punto más discutido del tratado, según ABC, es que permite la participación de un homólogo extranjero en el Consejo de Ministros cada tres meses.

Qué pasa ahora depende de a quién se pregunte. El País señala que el Congreso y el Senado deberán resolver sus discrepancias a través de una Comisión Mixta. La Vanguardia, citando fuentes parlamentarias, dice que la iniciativa decae y que el Gobierno tendrá que reiniciar el procedimiento en las Cortes.

Por qué importa

Los tratados de amistad no cambian mucho en el día a día, pero fijan por escrito cómo se tratan dos vecinos: cada cuánto se ven, qué consultan antes de decidir, qué se prometen. Cuando uno de esos textos se cae en el Parlamento, lo que queda es la relación sin guion. España tiene cuatro vecinos con los que negocia así, y con ninguno es sencillo: Marruecos es el ejemplo más visible, con una relación atravesada por el Sáhara Occidental y por las fronteras de Ceuta, Melilla y Canarias. Si quieres ver el conjunto, la página de España ordena quiénes son esos vecinos y qué se discute con cada uno.