El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confirmó el lunes, en conversación con periodistas durante la recepción de los Reyes en el Palacio Real por el 12 de octubre, que hubo una incursión de buques de la Marina marroquí en aguas de Ceuta. Lo había adelantado El País, que añadió que la Armada española desplegó buques para disuadir a Rabat.
Las fechas son el 30 y el 31 de julio, los mismos días en que miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia la ciudad autónoma. El Confidencial sitúa esa llegada en más de 80.000 personas. Sánchez no quiso vincular una cosa con la otra.
Lo que se ha sabido después tiene que ver con quién lo sabía y cuándo. Fuentes de Zarzuela han trasladado que el Rey Felipe VI estaba al tanto y que fue el Gobierno quien le informó, aunque esas mismas fuentes no han precisado en qué momento. El dato aparece justo cuando Felipe VI y la reina Letizia visitan Ceuta por primera vez.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la ministra portavoz esquivó tres preguntas sobre por qué Sánchez no dio cuenta del episodio en el Congreso. Lo resumió como un “hecho puntual que se resolvió con absoluta normalidad” y reivindicó las buenas relaciones diplomáticas con Rabat. No ha habido, por ahora, explicación sobre la falta de información a la Cámara.
Por qué importa
Ceuta es uno de esos puntos donde la relación con el vecino del sur se mide en horas y en barcos. Marruecos es a la vez el socio más cercano de España y el más difícil: el país con el que se negocian fronteras, pesca y migración, y con el que se discute desde 1975 el estatus del Sáhara Occidental. Entender por qué un movimiento naval de dos días se convierte en asunto parlamentario pide saber cómo funciona esa relación, y eso lo contamos entero en la página de Marruecos y en la de España.