Los reyes Felipe VI y Letizia llegan a Ceuta. Es la primera vez que visitan las dos ciudades autónomas, y la primera visita institucional a Ceuta en diecinueve años: la anterior se produjo bajo el reinado de Juan Carlos I, según recuerda 20minutos.
La ciudad que los recibe no es la de hace unos meses. El País habla de una Ceuta “muy distinta a la de hace dos meses” y recoge la frase “Empezamos a ver la luz al final del túnel”. La Vanguardia la describe aún conmocionada, con una crisis que, escribe, sigue sin resolverse y ha cambiado de escenario. 20minutos sitúa el trasfondo en los efectos de un asalto. Los Reyes, según ese mismo medio, inician el viaje “con ilusión”.
La otra mitad del asunto está al sur de la valla. El Mundo informa de que Marruecos ha advertido del “chantaje” y apunta que la gran duda es si Rabat se reserva algún movimiento de represalia. De momento, eso es lo que hay: una advertencia y una incógnita.
Por qué importa
Una visita real a Ceuta nunca es solo una visita. Es el punto donde chocan dos lecturas del mapa: la española, que considera Ceuta y Melilla ciudades españolas, y la marroquí, que no acepta esa soberanía. De ahí que cada gesto institucional se mida en Rabat y cada respuesta de Rabat se mida en Madrid. Esa relación, la más estrecha y la más tensa que tiene España con un país árabe, viene de lejos y se explica entera en la página de Marruecos; por qué existen esas dos ciudades y qué papel juegan en la frontera sur está en la de España. Y para entender por qué estas disputas duran décadas sin cerrarse, hay una pieza dedicada a los conflictos territoriales que no terminan.