El domingo, el autobús del Real Valladolid volvía de Ceuta después de jugar contra la A.D. Ceuta en el estadio Alfonso Murube. Debajo del vehículo, agarrado al eje de las ruedas, viajaba un chico marroquí de 17 años.
Según ABC, el menor permaneció oculto durante los 45 minutos de travesía en ferry hasta Algeciras y siguió allí alrededor de una hora de conducción por autovía. elDiario.es sitúa el hallazgo más de una hora después de la salida de Algeciras: los jugadores oyeron ruidos en la parte inferior del autobús, el vehículo se detuvo y lo localizaron a la altura de Jerez de la Frontera. Estaba cansado y asustado, pero pudo incorporarse solo. Fuentes oficiales confirmaron a Europa Press que fue auxiliado esa misma noche.
El propio chico explicó, según elDiario.es, por qué lo había hecho: quería entrar en la península para poder ser atendido en un centro de menores. Ese es el detalle que distingue el episodio de una anécdota deportiva. No intentaba esconderse de nadie al llegar, sino llegar a un sitio donde alguien se hiciera cargo de él.
De las circunstancias del menor no ha trascendido nada más que su recorrido.
Por qué importa
Ceuta es territorio español, pero salir de Ceuta hacia la península no es un viaje libre: hay un control en el puerto, y por eso cruzar los catorce kilómetros del Estrecho se convierte en una operación. Una ciudad de este lado de la frontera que funciona a la vez como puerta cerrada explica bastantes de las noticias que llegan desde allí, y explica también que un adolescente calcule que agarrarse a un eje es su mejor opción. Si quieres entender de dónde salen esas líneas y por qué cortan lo que cortan, aquí lo contamos en cómo nacen las fronteras modernas y en la página de España, donde están Ceuta, Melilla y la ruta canaria.