Qué había en esta dirección
Hasta que este dominio cambió de manos, en esta ruta se descargaba un archivo PDF. Por el nombre del fichero era un texto de análisis sobre las elecciones legislativas marroquíes de 2011 y sobre la victoria del Partido de la Justicia y el Desarrollo, el PJD, el partido islamista legal que las ganó. El título que llevaba el archivo hablaba de relativizar ese triunfo.
Eso es lo que sabemos. Lo que no sabemos, y no vamos a rellenar a ojo, es quién lo firmaba, en qué mes exacto se publicó, si apareció antes en otro sitio y cuántas páginas tenía. La ruta del archivo incluía una carpeta con nombre de persona, que en este tipo de webs tanto puede corresponder a la firma del texto como a quien lo subió o a la sección que lo alojaba. Sin el documento delante, cualquier atribución sería un invento nuestro.
Por el contexto y por el asunto, el texto es necesariamente posterior a las elecciones del 25 de noviembre de 2011 y encaja con la discusión que hubo en los meses siguientes.
Por qué no lo reproducimos
El AISH que existió en este dominio hasta mediados de la década pasada era otra publicación, con sus autores y sus firmas. Este AISH es un proyecto nuevo e independiente. Comprar un dominio no da ningún derecho sobre los textos que se publicaron antes en él, así que no hemos recuperado aquellos artículos ni aquellos PDF, ni los alojamos en ninguna parte.
Lo que sí hacemos es esto: cuando sabemos de qué iba una página antigua, dejamos constancia de qué había y escribimos material propio sobre el mismo asunto, para que quien llega desde una bibliografía o desde un enlace viejo no acabe en una página de error. Lo que viene a continuación está escrito por nosotros desde cero, y no reconstruye ni resume el documento original, que no hemos leído.
Qué pasó en aquellas elecciones
El 25 de noviembre de 2011, Marruecos eligió su Cámara de Representantes. Eran elecciones anticipadas: llegaban después de un año de protestas del Movimiento 20 de Febrero y de la reforma de la constitución aprobada en referéndum el 1 de julio de ese mismo año.
La novedad estaba en esa constitución. El texto obliga al rey a nombrar jefe de gobierno a alguien del partido que gane las elecciones, cosa que antes no ocurría. Por eso aquella votación se siguió fuera de Marruecos con más atención de la habitual: por primera vez, el resultado determinaba quién presidiría el gobierno.
Ganó el PJD, que llevaba compitiendo en elecciones desde los años noventa, siempre dentro de las reglas del sistema y sin cuestionar la autoridad religiosa del rey. Fue la lista más votada, pero quedó lejos de la mayoría absoluta de los escaños, así que su secretario general, Abdelilá Benkirán, formó un gobierno de coalición con otros tres partidos, entre ellos formaciones conservadoras y de izquierda con las que tenía poco en común. Tomó posesión en enero de 2012.
Dos datos más de aquel día. La participación oficial no llegó a la mitad del censo electoral, y una parte llamativa de las papeletas depositadas fueron nulas o en blanco, algo que casi todos los análisis posteriores subrayaron. Además, una porción importante del islamismo marroquí no estaba en la papeleta: Justicia y Espiritualidad, el movimiento de masas ilegalizado y tolerado que no reconoce al rey como autoridad religiosa, no se presenta a elecciones y aquel año pidió el boicot, igual que hizo el 20 de Febrero.
De qué se discutía al hablar de relativizar
En la prensa internacional de aquellos meses circulaba un relato sencillo: después de Ennahda en Túnez, otro país árabe entregaba el gobierno a los islamistas, y eso era una ola. Contra ese relato se levantaron varios argumentos, y ese conjunto es lo que se llamaba relativizar el triunfo.
El primero es aritmético. Si la participación se queda por debajo de la mitad del censo y el partido más votado obtiene una minoría de los escaños, el porcentaje de marroquíes en edad de votar que respaldó al PJD en las urnas es pequeño. Quien defendía lo contrario respondía que eso vale para cualquier elección con abstención alta y que el PJD fue, de todos modos, el más votado.
El segundo es institucional. La constitución de 2011 amplía las competencias del jefe de gobierno, pero deja fuera de su alcance lo que más pesa: el rey conserva su papel decisivo en defensa, seguridad y asuntos religiosos, y preside los órganos donde se deciden esas materias. Ganar las elecciones y gobernar, en ese diseño, no son lo mismo.
El tercero es de sistema electoral. Marruecos vota con listas en circunscripciones pequeñas y con umbrales que reparten el parlamento entre muchos partidos. Un sistema así hace muy difícil que alguien arrase, y varios analistas sostenían que estaba pensado exactamente para eso.
El cuarto es sobre el propio voto. Una parte de los observadores leyó el resultado como voto de castigo contra la corrupción y los partidos tradicionales, más que como adhesión religiosa. El PJD tenía fama de limpio y de trabajar los ayuntamientos, y eso, decían, explicaba tanto como su ideología.
Enfrente hubo quien consideró que relativizar era quedarse corto. El PJD venía creciendo elección tras elección desde los años noventa, volvió a ganar en 2016 con más escaños y gobernó casi una década. Llamar irrelevante a ese recorrido, argumentaban, era no querer ver un cambio real en el mapa político marroquí. Las dos lecturas se defendieron con los mismos resultados oficiales delante.
Dónde se cita
Direcciones como esta siguen apareciendo en bibliografías de trabajos universitarios y en blogs especializados sobre el Movimiento 20 de Febrero y sobre las elecciones marroquíes de 2011, que es la razón de que todavía llegue tráfico aquí. No hemos podido comprobar en qué publicaciones concretas está citado ni con qué datos de autoría, así que no reproducimos ninguna referencia: hacerlo sin verificarla sería fabricar una cita.
Si tienes el documento, o sabes quién lo firmó y dónde apareció, escríbenos a hola@aish.es y completamos la ficha con lo que se pueda confirmar.
