El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, intervino el martes 22 de septiembre de 2026 en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York. Lo hizo dentro de un acto llamado Partners for Multilateralism, o P4M, organizado por el presidente del Consejo Europeo junto a los líderes de Canadá y de Kenia.
Según la información difundida por Moncloa, Sánchez defendió allí un multilateralismo “universal e inclusivo” y lo planteó frente a los intentos de desmantelar el orden internacional basado en reglas. Ese es, por ahora, el contenido del que informa la Presidencia del Gobierno sobre la intervención.
Conviene traducir las dos palabras, porque suenan a comunicado y significan algo concreto. Multilateralismo es la idea de que los asuntos que afectan a varios países se deciden entre todos, en organismos donde cada uno vota, y no a base de acuerdos entre los dos o tres más fuertes. El “orden basado en reglas” es el conjunto de tratados, resoluciones y tribunales que se construyó después de 1945 para que esas decisiones se tomaran así.
De lo que se dijo en el acto, más allá de la posición defendida por Sánchez, la nota de Moncloa no ofrece detalle.
Por qué importa
España vota en esos organismos, y lo que diga en Nueva York marca después su posición en los expedientes concretos: Ucrania, Oriente Medio, las misiones militares, la cooperación. Las reglas que Sánchez dice defender son también las que decidieron, sobre un mapa, qué es un país y qué no: si quieres ver cómo funciona eso en la práctica, aquí explicamos qué es un Estado no reconocido y por qué el reconocimiento lo concede cada Estado uno a uno, no un organismo mundial.