El contexto en 60 segundos

Sudán del Sur existe como país desde el 9 de julio de 2011. Es el estado más joven reconocido por Naciones Unidas y nació de un divorcio pactado: el sur llevaba peleando con el Gobierno de Jartum desde antes de la independencia de Sudán en 1956, primero por la autonomía y al final por la salida. Un acuerdo de paz firmado en 2005 puso fecha al conflicto y prometió una consulta. En enero de 2011 los sursudaneses votaron y más del 98 % eligió separarse.

La votación fue la parte fácil. Lo difícil venía después: dibujar la frontera, decidir quién se quedaba Abyei y, sobre todo, repartir el petróleo. Los yacimientos quedaron al sur de la línea; los tubos, la refinería y el puerto, al norte. Y dos años después el nuevo país estaba en guerra consigo mismo.

Cómo hemos llegado hasta aquí

Sudán fue administrado por británicos y egipcios hasta 1956, y en la práctica como dos territorios distintos. El norte, de lengua árabe y mayoría musulmana, tuvo administración, escuelas y funcionarios; el sur, donde se hablan decenas de lenguas y predominan el cristianismo y las religiones tradicionales, quedó bajo un régimen aparte, con menos inversión y el acceso restringido. Cuando llegó la independencia, los puestos del nuevo Estado se repartieron casi todos en Jartum. El motín de una guarnición del sur en 1955, meses antes de la bandera nueva, abrió la primera guerra civil.

Duró hasta 1972 y terminó con el acuerdo de Adís Abeba, que concedió al sur una región autónoma con su propio Gobierno. Funcionó una década. Se rompió cuando el presidente Yaafar al Numeiri dividió esa región, intentó reorganizar el reparto de los ingresos del petróleo recién encontrado y extendió a todo el país un código penal de inspiración islámica. En 1983 empezó la segunda guerra civil.

La segunda duró veintidós años y fue mucho peor. El Movimiento y Ejército Popular de Liberación de Sudán, conocido por sus siglas en inglés SPLM y SPLA, se convirtió en la fuerza principal del sur bajo el mando de John Garang. Y aquí va el detalle que casi siempre se olvida: Garang no pedía la independencia. Defendía un «Sudán nuevo», un solo país laico y descentralizado donde el sur dejara de ser periferia. Hubo además guerra dentro de la guerra, con escisiones del SPLA que combatieron entre sí y a veces con apoyo de Jartum. Las estimaciones de muertos varían mucho según la fuente, sobre todo porque el hambre y las enfermedades mataron más que los combates.

El Acuerdo General de Paz se firmó en enero de 2005 en Kenia. Establecía un alto el fuego, una transición de seis años, un Gobierno de unidad con el SPLM dentro, un reparto del petróleo a partes iguales y un referéndum al final del plazo. Garang llegó a ser vicepresidente primero de Sudán y murió en un accidente de helicóptero seis meses después de la firma. Le sucedió Salva Kiir, partidario de la separación, y ese relevo pesó en lo que vino luego.

El referéndum se celebró en enero de 2011 con observación internacional y participación alta. El sí superó el 98 % y Jartum, para sorpresa de muchos, lo aceptó. El 9 de julio Sudán del Sur izó su bandera en Yuba, su capital, y entró en Naciones Unidas.

Lo que no se cerró se convirtió enseguida en un problema. La frontera, de más de dos mil kilómetros, seguía sin demarcar en varios tramos. Abyei, pendiente de una consulta propia, quedó ocupada militarmente en 2011 y desde entonces tiene administración provisional y cascos azules. Y en dos estados que quedaron del lado sudanés, Kordofán del Sur y Nilo Azul, vivían miles de combatientes que habían luchado con el SPLA: allí se abrió otra guerra.

Y estaba el petróleo. Con la separación, la mayor parte de la producción pasó a Sudán del Sur, pero el crudo solo sale por los oleoductos y el puerto del norte. Jartum reclamó tarifas de tránsito muy altas y empezó a quedarse con parte del crudo como pago. En enero de 2012 Yuba cerró la producción entera. El petróleo era casi todo el presupuesto del nuevo país, así que el cierre arruinó a los dos a la vez. En abril de 2012 los combates llegaron a Heglig, zona petrolera fronteriza que el sur ocupó unos días, y se habló abiertamente de guerra entre estados. En septiembre ambos firmaron acuerdos de cooperación en Adís Abeba y el bombeo se reanudó en 2013.

El golpe final llegó desde dentro. En julio de 2013 Salva Kiir destituyó a su vicepresidente, Riek Machar. En diciembre estalló el combate en Yuba entre unidades del ejército y en pocos días se extendió al resto del país. La guerra tomó forma comunitaria, con la población dinka y la nuer como referencia de cada bando, aunque los alineamientos cambiaron muchas veces. Hubo hambruna declarada en 2017, millones de desplazados y refugiados, y cifras de muertos que se estiman de formas muy distintas. Un acuerdo en 2015 fracasó; otro, de 2018, llevó a un Gobierno de unidad en 2020. Las elecciones se han aplazado varias veces.

Cronología

  • 1956Sudán se independiza; el sur ya está en armas desde 1955.
  • 1972El acuerdo de Adís Abeba cierra la primera guerra y crea una región autónoma en el sur.
  • 1983Jartum disuelve la autonomía y empieza la segunda guerra civil.
  • 2005Se firma el Acuerdo General de Paz; John Garang muere ese año y le sucede Salva Kiir.
  • Enero de 2011El sur vota la independencia con más del 98 % de los votos.
  • 9 de julio de 2011Nace Sudán del Sur; Abyei queda en administración provisional.
  • Enero de 2012Yuba cierra la producción de petróleo por la disputa de tarifas con Jartum.
  • Abril de 2012Combates en Heglig y crisis abierta entre los dos países.
  • Diciembre de 2013Estalla la guerra civil dentro de Sudán del Sur.
  • 2018-2020Nuevo acuerdo de paz y Gobierno de unidad.

Quién es quién

SPLM y SPLA. Movimiento Popular de Liberación de Sudán y su brazo armado. Nacieron en 1983 y son el partido y el ejército del país desde 2011.

John Garang. Dirigente del SPLA hasta su muerte en 2005. Defendía un Sudán unido y reformado, no la separación.

Salva Kiir y Riek Machar. Presidente desde la independencia y vicepresidente destituido en 2013, cabezas de los dos bandos de la guerra posterior.

Abyei. Zona fronteriza reclamada por ambos países, con población ngok dinka asentada y ganaderos misseriya de paso.

Lo que suele confundirse

Sudán y Sudán del Sur son dos países distintos desde 2011. Parece obvio y se mezcla todo el tiempo, sobre todo desde que en 2023 estalló otra guerra en Sudán, entre el ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido. Son conflictos separados, en países separados.

Darfur no está en el sur. La guerra que se hizo célebre a partir de 2003 ocurrió en el oeste de Sudán, en territorio que sigue siendo sudanés, y quedó fuera del proceso que llevó al referéndum.

El referéndum no fue el final del proceso, sino la mitad. Se votó la separación, no el reparto. La frontera, Abyei, la nacionalidad de quienes vivían al otro lado y el petróleo quedaron para después, y buena parte sigue igual.

Qué sigue en debate

El estatus de Abyei no está resuelto. Sudán del Sur sostiene que la zona debe incorporarse a su territorio según los criterios del acuerdo de 2005 y de un arbitraje internacional posterior; Sudán sostiene que la consulta debe incluir a los ganaderos misseriya que pasan allí parte del año, cosa que los ngok dinka rechazan. Mientras tanto sigue desplegada una misión de Naciones Unidas.

También sigue abierta la discusión sobre el modelo de paz. Para los negociadores de 2005, dar al sur una salida ordenada evitó una guerra mayor. Para otros analistas, repartir el poder entre dirigentes armados sin construir instituciones dejó al nuevo país con un ejército hecho de milicias y un presupuesto que depende del crudo, y ese diseño explica 2013. Nadie discute los hechos; se discute la lectura.

Queda el asunto de fondo: la independencia no cierra la historia. Un estado nuevo hereda fronteras sin trazar, recursos compartidos y cuentas pendientes con el vecino del que acaba de separarse.

Fuentes

  • Acuerdo General de Paz de 2005 y acuerdos de cooperación de Adís Abeba de 2012.
  • Resoluciones e informes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre Sudán y Abyei.
  • Informes de organizaciones de derechos humanos y de agencias humanitarias.

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