Los líderes del G7, el grupo de las siete economías más ricas, se reunieron por videoconferencia el 2 de octubre de 2026 para hablar de seguridad energética. De ahí salió un comunicado conjunto publicado por la Comisión Europea y un acuerdo concreto: liberar reservas.

La cifra es de hasta 100 millones de barriles de petróleo y diésel, repartidos en cuatro meses y coordinados a través de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el organismo que gestiona las reservas de emergencia de los países consumidores. Según elDiario.es, el reparto empieza de inmediato y arranca con un suministro inicial de gasóleo por parte de los miembros y socios del G7.

Hay una segunda parte, menos visible y quizá más importante. Los firmantes se comprometen a no imponer restricciones a la exportación de energía entre ellos, y piden al resto de productores que tampoco lo hagan para no agravar la tensión. El presidente francés, Emmanuel Macron, aseguró que sus miembros mantendrán abiertas esas exportaciones y se mostró confiado en una próxima rebaja de los combustibles, según El Confidencial.

El contexto que describen los medios españoles es el de una crisis provocada por la guerra de Estados Unidos e Israel en Irán y el bloqueo posterior del estrecho de Ormuz, por donde pasa una parte enorme del petróleo del mundo. A eso se suma, cuenta elDiario.es, la presión política de Donald Trump, con elecciones de mitad de mandato en un mes. La Vanguardia también atribuye la medida a esas presiones y al encarecimiento de los carburantes.

Por qué importa

España no está en el G7, pero sí en la Unión Europea y en la AIE, y el precio del diésel en una gasolinera de Albacete se decide en buena medida en acuerdos como este. Y lo que hay detrás es un mapa: un estrecho que puede cortar el suministro de medio mundo y unas fronteras que explican por qué ese estrecho está donde está. Si quieres el fondo, empieza por por qué las fronteras de Oriente Medio son como son.