La Comisión Europea, el órgano que propone y aplica las normas de la Unión Europea, celebró un diálogo con las refinerías europeas, según una declaración difundida desde Bruselas el 28 de octubre de 2026. Las refinerías son las empresas que convierten el petróleo crudo en gasolina, gasóleo o queroseno, es decir, el eslabón que está justo antes del surtidor.

Al terminar, el comisario Jørgensen resumió la reunión ante la prensa. Dijo que Europa afronta “otra crisis energética” provocada por la turbulencia geopolítica, y comparó el momento con lo ocurrido en 2022, después de lo que describió como la invasión ilegal rusa de Ucrania.

Un diálogo de este tipo no aprueba nada: sirve para que la Comisión escuche al sector antes de decidir si propone algo, y cualquier norma que saliera de ahí tendría que pasar después por el Consejo, donde están los gobiernos, y por el Parlamento Europeo.

Por qué importa

Las refinerías son el punto por el que el petróleo llega a España por una vía corta: del crudo al depósito del coche y al gasóleo de calefacción. Que el comisario Jørgensen hable de una segunda crisis energética y la compare con 2022 señala qué marco está usando Bruselas para pensar el problema, el de una interrupción provocada desde fuera y no el de un ciclo normal de precios. De fondo está otra vez la guerra entre Rusia y Ucrania, el acontecimiento que en 2022 reordenó de dónde compra energía la Unión Europea. Por ahora lo que se conoce es una reunión y un diagnóstico, y cualquier paso siguiente tendría que pasar por los gobiernos y por el Parlamento Europeo.