El presidente ruso, Vladímir Putin, recibió este miércoles en San Petersburgo a Steve Witkoff, enviado especial de Estados Unidos, que le pidió retomar las conversaciones de paz sobre Ucrania mediadas por la Administración Trump.
Después de la reunión, el asesor del Kremlin Yuri Ushakov afirmó ante los periodistas que Moscú está dispuesto “en principio” a reanudar las negociaciones tripartitas hacia el 10 de noviembre, y situó el objetivo en “la creación de un sistema de seguridad para Rusia y Ucrania al término del conflicto”. Según El Mundo, esa nueva ronda se celebraría en Abu Dabi.
En la misma jornada, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se mostró abierto a un alto el fuego que “congele” temporalmente las líneas del frente. Habló de “congelar y detener” como lo mínimo necesario para avanzar hacia un acuerdo.
El encuentro fue más allá de Ucrania. Según DW y France 24, se habló también de Irán —Putin se ofreció a mediar en esa guerra—, de envíos de diésel ruso a Estados Unidos y de una posible reunión de Putin con Donald Trump y el presidente chino, Xi Jinping, en China. Rusia liberó además a un ciudadano estadounidense detenido desde 2022; Witkoff llamó a Putin “humanitario” por esa excarcelación, según recoge El País.
Por qué importa
Lo que hay sobre la mesa no es un acuerdo, sino una fecha y un formato: tres partes y Estados Unidos como mediador. Moscú acepta sentarse y Kiev acepta hablar de parar donde están las tropas. Congelar el frente significa dejar la línea actual como está sin resolver a quién pertenece ese terreno, que es justo el desacuerdo de fondo de la guerra: Rusia se anexionó Crimea en 2014 y la mayoría de los Estados siguen reconociendo las fronteras ucranianas de 1991. Los altos el fuego de ese tipo tienden a durar, y es la razón por la que algunos conflictos territoriales se alargan décadas. La siguiente cita, si se cumple, es hacia el 10 de noviembre.