El sábado 17 de octubre, un grupo de colonos israelíes atacó un convoy de diplomáticos europeos que visitaba Taybeh, en la Cisjordania ocupada. En el convoy viajaban el alcalde francés Bernard Baudoux, de 78 años, y dos representantes de Bélgica. Baudoux recibió una paliza, según relataron a la agencia AFP un testigo y dos diplomáticos.
La visita coincidía con la cosecha de la aceituna. Los colonos, según France 24, iban enmascarados y atacaron también a recolectores palestinos y a civiles que estaban en la zona.
No fue un hecho aislado. El día anterior, decenas de colonos habían herido a la fotoperiodista estadounidense Heidi Levine, que trabaja para The Washington Post.
Francia, Bélgica y Estados Unidos condenaron la agresión contra los diplomáticos. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, puso en duda el escenario en el que ocurrieron los ataques, lo que le valió críticas duras de la oposición, según France 24. El país está a pocos días de unas elecciones parlamentarias.
Por qué importa
Lo atacado aquí no fue una ONG ni una delegación de observadores: fue una comitiva oficial de la Unión Europea, con cargos electos y personal diplomático de dos Estados miembros, uno de ellos agredido físicamente. Eso cambia el terreno. España forma parte de esa misma Unión y participa en las posiciones comunes que se adoptan sobre Cisjordania, así que la respuesta a una agresión contra diplomáticos europeos se discute también en su nombre.
Taybeh está en Cisjordania, el territorio que la ONU considera bajo ocupación israelí desde 1967 y donde conviven las localidades palestinas y los asentamientos de colonos. Por eso una recogida de aceitunas puede acabar en un incidente diplomático: los campos están a menudo junto a los asentamientos, y las visitas europeas se organizan precisamente para estar presentes en esos días. Lo que viene después depende de lo que decidan Francia y Bélgica, que por ahora han condenado el ataque.